Victoria Pelayo: «Cuando escribo lo hago con placer, por eso escribo, porque me da tanta satisfacción como leer un buen libro”

Tras veinte años de parón en la escritura, Victoria Pelayo volvió a deslumbrar al lector en 2018 con Malos días, y ahora vuelve a la carga con Lo justo, reconocido libro de relatos del que hablará en la próxima Feria del Libro, el 21 de mayo. Pelayo piensa que su aspiración debe ser “atrapar al lector” a través de sus historias, pues su proyecto futuro es seguir escribiendo mientras pueda, ahora de la mano de la Editora Regional de Extremadura.

Una amistad corriente trajo consigo un importante reconocimiento a nivel nacional pero, posteriormente, no conocimos más obras por su parte, ¿por qué decidió entonces poner en pausa a la escritura?

Después del premio estuve veinte años sin escribir una sola línea. Llama la atención y me lo han preguntado otras veces, pero no tengo la respuesta. Prefiero no pensarlo como veinte años perdidos en lo que se refiere a la escritura, más bien como un tiempo, aunque largo, de asentar mi vida porque he descubierto en esta segunda etapa de creación que para escribir necesito cierta estabilidad, una mezcla de rutina, tranquilidad y tiempo para la reflexión. Lo del premio fue una sorpresa mayúscula y no lo gestioné bien. No solo no escribí, sino que me negaba a escribir. Quizá yo necesitaba todo ese tiempo, veinte años, para asentar mis ideas. Antes de Lo justo, en esta segunda etapa de escritura también publiqué Malos días, con De la luna libros, salió en 2018.

En su última publicación, LO JUSTO, consigue que los nueve relatos mantengan una tensión narrativa abrumadora, ¿qué cree que debe caracterizar a un relato corto para que el lector se quede eclipsado con su lectura y enganchado con la misma?

Que alguien se quedara enganchado con alguno de los relatos del libro sería la mejor noticia para mí, porque a eso aspiro, a atrapar al lector. Cuando escribo no puedo olvidar en ningún momento mis gustos como lectora, y lo que me gustaría es escribir como leo, que lo que escribo me gustara tanto como alguno de mis libros preferidos. Mis gustos como lectora son muy variados y me pueden apasionar
escritores tan distintos como Juan Rulfo, un escritor árido, alguien dijo de él que ‘quitaba todo lo verde de su escritura hasta dejarla árida’. Me gusta Faulkner, a quien he descubierto tardíamente, nadie escribe y describe como él. También Carver porque parece que no cuenta nada importante, que no hay tensión, igual si escribe de un pastel de cumpleaños o de dos amigos que cogen sus armas para pegar unos tiros. Parece que no está pasando nada hasta que el lector se encuentra de golpe con el desenlace, una catástrofe, un drama o un accidente, y lo ha llevado a ese punto sin que se dé cuenta. Escribe de una forma inquietante, misteriosa, sin poner énfasis en nada, pero su escritura te golpea sin saber de dónde ha venido el golpe. Mi escritor vivo preferido es Javier Marías, que puede estar veinte o treinta páginas describiendo la carrera en unos pantis, o sobre la distribución de una habitación. A mí sí me gusta introducir la tensión, si es posible, desde el primer renglón, quiero situar al lector dentro del relato sin darle demasiada información, como si lo colocara con los ojos vendados en el mismo espacio donde están los personajes. Eso es lo que me gustaría, no sé si lo consigo. En cualquier caso, quiero sacudir al lector, incluso horrorizarlo, nunca dejarlo indiferente.

Hablar de qué es justo siempre ha sido complicado, y más teniendo en cuenta alguno de los desenlaces de sus personajes, ¿se planteó en algún momento modificar el desenlace de alguno de sus personajes?

Un cuento tiene una extensión corta, cinco, diez, veinte páginas, es una narración de precisión, no se puede dispersar en multitud de personajes ni en pequeñas tramas, como pasa en una novela, porque perdería su esencia, la precisión, contar una historia con pocas
palabras. Normalmente, cuando comienzo la escritura de un cuento, sé el final. Eso quiere decir que, vaya por donde vaya la escritura, vayan por donde vayan los personajes, la meta, el final en este caso, es una y todo el proceso de escritura va encaminado a esa meta. A medida que escribo voy descubriendo cosas de esos personajes que yo desconocía, averiguo detalles de la historia que estoy creando, pero sin perder nunca de vista el final. Tener claro el final de un cuento es fundamental para que no se disperse, que no corra el peligro de desparramarse y pierda su esencia. Por ejemplo, cuando surgió la idea de Mejor con la luz encendida, yo sabía cuál sería el final, un final creíble y coherente. Asun, una madre súper protectora, da vueltas y vueltas al mismo asunto, pero yo tenía claro adónde la iban a conducir tantas vueltas. La respuesta a si me planteé cambiar algún final es no. El final para mí es como un faro que me va a llevar durante toda la escritura hasta él, da igual cuantas páginas tenga el cuento y todas las vueltas que den los personajes.

¿Qué relato de LO JUSTO le ha costado más esfuerzo escribir?

Yo no hablaría de esfuerzo porque cuando escribo lo hago con placer, por eso escribo, porque me da tanta satisfacción como leer un buen libro. Más que esfuerzo, prefiero decir que hay cuentos que escribo con más facilidad porque hay veces que surge una idea tan poderosa como si una voz dentro de mi cabeza me dictara. Esas ideas repentinas, que son las mejores, a veces han nacido de un recuerdo dormido que ni siquiera me había planteado escribir, como en Una educación religiosa. Estudié en un colegio de monjas, las josefinas, y el cuento nació de algo que pasó en aquel tiempo, algo irrelevante, pero que yo había guardado en la memoria; estaba dando vueltas al último cuento para completar Lo justo, cuando aquel recuerdo surgió con total claridad para ser escrito.

¿Cuáles son sus proyectos futuros?

El proyecto es escribir, no dejar de hacerlo mientras pueda y tenga ideas que me gusten.
Los próximos cuentos aparecerán este año con la Editora Regional de Extremadura, me ilusiona porque vivo en Extremadura y en la Editora han publicado grandes escritores a los que admiro y leo, y me enorgullece estar en el mismo catálogo.

https://www.lavozdemedinadigital.com/wordpress/2022/05/victoria-pelayo-cuando-escribo-lo-hago-con-placer-por-eso-escribo-porque-me-da-tanta-satisfaccion-como-leer-un-buen-libr

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