- Diego Roel
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La estrategia de desdoblarse en un referente creativo para escribir poesía es la técnica idónea que Diego Roel utiliza para profundizar en las preguntas existenciales que definen su trayectoria literaria. Basta con acercarse a sus poemarios Andréi Rubliov (Ediciones RIALP) o Los cuadernos perdidos de Robert Walser (Visor).
La literatura de Roel destaca por dos aspectos temáticos fundamentales: el hecho de ser en el mundo se convierte en un hallazgo sobrecogedor que inspira su creación y al mismo tiempo el simbolismo de sus poemarios actúa con la convicción de que la poesía está más próxima a lo filosófico que a la propia literatura.
Lo profético, el orfismo y un espíritu creativo que se siente heredero de la sabiduría semita participan en esa creencia preceptiva que construye cada uno de sus poemas. Para Roel, el mundo está atravesado por la palabra, pues la palabra es anterior a la luz, tal y como manifiesta el Génesis: "Alrededor de tu cintura un ángel/ vela, un ángel está velando./ Mi mano escribe y luego borra/ la palabra muerte en la canción" (pág. 26).
A diferencia de otros poemarios como Los cuadernos de Robert Walser, Alia (Baile del Sol) es un punto de inflexión en la obra de Diego Roel, puesto que, sin abandonar esa índole filosófica, profundiza en una vertiente intimista, de confesionalismo abnegado, donde su propia voz declara a la hija de Tsvetáieva aquello que lo aflige, aquello que Alia ha de tomar como lección de vida, como instrumento de resistencia ante un mundo en el que el ocaso y el esplendor se confunden, donde los radicalismos han hecho del hombre tecnológico el único horizonte de expectativas de lo que conoceríamos como posmodernidad: "Ya nada te rodea./ Estás sola entre las cosas del mundo./ Tus manos rozan la médula del aire./ Y yo orbito alrededor de tu cuerpo,/ te sostengo con la punta de los pies./ te doy el vocablo que nadie quiere oír". (pág. 21).
¿Quién habla en realidad en este libro? Alia es quien escucha probablemente, pero es la que, asintiendo y comprendiendo, también hace que su pensamiento participe de las atribulaciones de quien escribe: "Yo te voy a describir las imágenes/ de un mundo en fuga permanente". (pág. 13). El modernismo pictórico y musical, especialmente en las eufonías internas y en una adjetivación eminentemente icónica, prende en el espesor imaginario del libro: los versos son contundentes por su brevedad y las estrofas varían en su distribución respondiendo a ese flujo imprevisible del monólogo, del azaroso curso de los pensamientos: "Viste la tierra negra./ Clavaste un clavo en la piedra./ Abarcaste la bóveda celeste,/ dejaste una huella allí./ Y ya no estás. Y ya no estás". (pág. 39). Y, para lograr algo así, Diego revisa una y otra vez el verso, pues es tangible esa obsesiva depuración del lenguaje, porque sabe que el misterio que provoca la versatilidad semántica de las palabras sucede cuando la esencia se hace visible, eminentemente clara, lejos de cualquier intento de grandilocuencia o manierismo gratuito.
El mundo como escenario para amar y para recelar, el paisaje como objeto de ese culto al panteísmo que comprende la poesía de Diego o la creatividad artística como emulación de morir y renacer sucesivamente constituyen algunas de esas instrucciones que la voz poética ejerce sobre la imagen de Alia; una donna angelicata que, sin quedar atrapada en el neoplatonismo, es crisol sobre el que se vierte la zozobra. La zozobra que no deja de temblar en los versos de una poética, la de Roel, en el que las máscaras son antagonistas de la propia mentira con la que los discursos tratan de persuadir y adocenar al sujeto posmoderno: "Vas a engendrarme como engendra el día/ a las horas". (pág. 54). El caos está ahí como principio y determinación, pero ese esencialismo de la poesía del autor argentino permite que regresemos a una especie de inocencia primitiva y naïf. La palabra y la realidad son la misma cosa, el mismo accidente que el Verbo reproduce con voluntad de que, sin ambages, aceptemos el caos, la inexorabilidad, la rebelión de los pájaros: "Canta conmigo la antigua melodía,/ baila la danza de la desaparición"
*PUBLICADO ORIGINALMENTE EN: https://www.mundiario.com/articulo/cultura/diego-roel-reflexiona-existencia-traves-arte-alia/20260112225137370333.html